DRA. MARIJA

STROJNIK POGACAR

Fecha: 31 de Marzo de 2023

Edición: Marzo 2023 No. 34

Marija Strojnik · | Mujer | Visto 686 veces

Actualmente, soy investigadora titular del CIO. En este Centro de investigaciones me dedico principalmente a cuatro actividades: realizar investigación independiente, impartir clases en cursos curriculares y algunas veces, a los ciudadanos interesados en temas científicos; además asesoro y dirijo trabajos de investigación de estudiantes y colegas que inician su camino como investigadores científicos, colaboro con la industria en la solución de problemas específicos dentro de mi área de conocimiento y divulgo la ciencia mediante pláticas a estudiantes y público en general.

Probablemente el trabajo menos conocido es el de directora de tesis o asesora académica. En esta actividad, aconsejo desde niñas a jóvenes mujeres para que alcancen sus objetivos profesionales. En ocasiones, dada su inexperiencia, mis asesoradas se alejan del camino recomendado. Es ahí donde les propongo opciones para retomar el camino para lograr sus metas. Si la joven está cansada o encuentra dificultades, le doy ánimo y la recuerdo que todos encontramos obstáculos en el camino y que superarlos es parte interesante y satisfactoria del desafío de honrar la vida.

Lo que más me gusta de mi trabajo es que satisfice mi necesidad de contribuir a la sociedad. Soy útil al contribuir en el descubrimiento de un nuevo conocimiento, muchas veces en colaboración con mis colegas investigadores, técnicos y estudiantes. Al mismo tiempo, disfruto una enorme satisfacción al ver a mis estudiantes progresar aplicando el proceso de adquirir y generar nuevo conocimiento, tanto como investigadores, así como personas productivas, contentas y agradecidas con su vida.

Afirmo que la gente que se siente satisfecha con los éxitos de su vida generosamente devuelve a la sociedad más de lo que de ella recibió. Cuando veo a mis tutorados progresar (aquellos de quienes fui su mentora), que actualmente ostentan puestos de responsabilidad en sus universidades de diversos estados, me siento orgullosa como el padre quien guió a su hijo a ser un adulto respetable y responsable. Toda esta labor implica un proceso reflexivo, que requiere de mucha paciencia, confianza y del buen juicio para ejecutarlo correctamente.

Recuerdo que desde niña ayudé a mis padres en sus tareas. Empecé en casa cuidando a mis hermanos menores desde los cinco años, después hacia tareas domésticas y poco a poco aumentaron mis responsabilidades. Mis padres me veían como una niña muy madura. Un día mi padre, quien era ingeniero, me pedía recopilar datos y al otro día, revisar los errores gramaticales en sus artículos científicos. Me sentía muy orgullosa de poder trabajar a su lado. Por su parte, mi padre estaba contento en lo que hacía y aunque yo tenía miedo de no ser lo suficientemente inteligente pensaba “algún día también quisiera hacer el trabajo que hace mi padre”.

Al final del séptimo año de la primaria, como premio a la mejor estudiante de mi clase, recibí un libro que trataba sobre el átomo. Al siguiente año preparé una plática en la escuela sobre el proceso de fisión (sobre reactores nucleares para generar energía eléctrica) y fusión (que consiste en el proceso de generación de energía dentro del Sol, que algún día será utilizado para beneficio de la humanidad). Estas experiencias me llevaron al descubrimiento de un mundo nuevo que antes yo no veía, ni sabía que existía y que me conducirían a estudiar Física. Una vez más, tuve mucho miedo de no saber suficiente y de no ser adecuadamente inteligente para emprender un estudio tan arduo y difícil pero que me parecía fascinante.

En mi tiempo, cuando era una joven estudiante, no hubo más niñas o mujeres estudiando física, ingeniería o tecnología en los Estados Unidos. Tampoco había maestras de nivel universitario en ninguna de las universidades que me otorgaron algún grado de licenciatura, maestría o doctorado. En esos momentos me sentí aislada, dentro de una burbuja, donde los maestros hablaban solo entre hombres. Me costó algo de esfuerzo psicológico acercarme a grupos de compañeros en principio machistas, cuando realizábamos proyectos de laboratorio o proyectos de grupo. Afortunadamente, una vez que se “rompía el hielo”, trabajamos bien en el grupo, pero el acercamiento inicial era difícil para mí.

Hoy en día, me siento tan feliz en mi trabajo como científica, que puedo confirmar que nací para eso, me emociona aplicar y compartir mis conocimientos para emprender tareas de ingeniería o tecnología. Invito a todas las niñas y mujeres que les gusten las ciencias, las ingenierías o la tecnología, a disfrutar al hacer proyectos relacionados con estos campos. Desafortunadamente muchas veces las niñas y mujeres son y han sido educadas de evitar estos saberes. Sin embargo, creo que siempre se pueden leer libros e inscribirse en algunos proyectos en la escuela o centros comunitarios para educación especial y extracurricular.

El interés por la ciencia debería aumentar a la par de las clases tradicionales. Ciencia e ingeniería deben integrarse al igual que los estudios de la educación general del español, idiomas, humanidades o la computación. Por ejemplo, yo estudiaba en una escuela humanista, donde se educaban jóvenes para ser lideres políticos y de las humanidades. Fue hasta que llegué a la universidad que me dediqué a estudiar ciencias, matemáticas e ingenierías. Una educación amplia te permite apreciar la vida y multiplica las opciones para usar tu conocimiento en la solución de problemas urgentes de la nación y del mundo. La preparación integral, permite a una niña o un niño ver el mundo con ojos más inclusivos, apreciando las contradicciones entre los seres humanos y aprovechándolas para hacer un mundo más equitativo, justo, bonito y feliz.